Representar un equipo, un país, sudar la camiseta y cumplir con el partido es el compromiso que cada futbolista adquiere en cada juego, aunque a veces esto representa jugar con dolor menstrual, cansancio, usar varias prendas de vestir para no mancharse e incluso usar métodos anticonceptivos para evitar la menstruación.
En este texto, tres jugadoras del fútbol femenino cuentan cómo es para ellas menstruar en las canchas, la solidaridad entre compañeras, la confianza, pero también las dificultades respecto a la gestión de la menstruación, un tema que sigue siendo tabú en los clubes femeninos de El Salvador.
Por: Reiny Ponce
Las chicas iniciaron a patear la pelota desde niñas, en equipos donde eran las únicas niñas jugando fútbol. Su habilidad con el balón las ha llevado a jugar en grandes estadios nacionales e internacionales. Cada vez que tocan el césped muestran seguridad, talento y amor por un deporte que las llena de alegrías y triunfos.
El fútbol es un deporte predominantemente masculino donde los procesos de formación, protocolos, entrenamientos, procesos de recuperación, están diseñados para cuerpos masculinos. Es casi imposible que los clubes femeninos consideren tomar en cuenta condiciones diferenciadas para las mujeres y menos cuando se trata de cuerpos menstruantes.
En los equipos femeninos de El Salvador, la menstruación sigue siendo un tema tabú que se habla en los camerinos, pero que no trasciende a otros ámbitos deportivos ni es del interés de las directivas o del cuerpo técnico. La regla no aparece en los planes de entrenamiento, no se discute en las charlas técnicas, no se contempla en la infraestructura, pero está ahí: en los cuerpos que corren, en los dolores que se normalizan, en las mochilas llenas de toallas y pastillas, en la vergüenza de mancharse, en la autogestión como única política de cuidado.
Para conocer la experiencia de jugadoras salvadoreñas entrevistamos a tres jóvenes sobre su experiencia como deportistas y menstruar, además realizamos una encuesta a 12 futbolistas de distintas ligas del país con el objetivo de identificar cómo la menstruación afecta su entrenamiento y competencia, qué condiciones encuentran para gestionarla y qué necesidades siguen sin ser atendidas dentro de los equipos.
“Entendemos que todas las dimensiones del fútbol han sido diseñadas para varones por varones, para cuerpos que no son cuerpos menstruantes, y en ese sentido nos parece que fundamental poder pensar una nueva lógica, un nuevo orden de saberes, una nueva forma de entrenar, una nueva forma de centrar los cuerpos menstruantes y los cuerpos feminizados”, expresa Juliana Román, entrenadora de La Nuestra Futbol Feminista.
En este contexto, Anémona, Gardenia y Azulea (seudónimos), tres jugadoras que suman un largo recorrido en el fútbol femenino salvadoreño y que también han tenido su paso por selecciones nacionales consideran necesario que se aborde el tema y que se garanticen productos menstruales en los equipos.

En medio de goles, entrenamientos y partidos hay un tema que está presente: la menstruación. Un tema que sigue siendo tabú y estigma en la cultura. ¿Cómo puede seguir siendo tabú un proceso fisiológico que tenemos la mitad de la población humana por aproximadamente 40 años de nuestra vida?, cuestiona UNICEF en el Manual sobre salud menstrual.
En el fútbol femenino de El Salvador lo sigue siendo según las jugadoras. “Comentamos entre nosotras, pero nunca lo hemos hablado todo el equipo”, dice Gardenia. Azulea comenta “No lo hemos abordado, solo nos hacemos entre nosotras, con comentarios como: ando bien inflamada o ando bien fuerte la menstruación y así no me gusta entrenar porque me mancho”.
El tabú menstrual es “una construcción patriarcal que coloca a la menstruación como una cuestión indigna, prohibida e inaceptable que limita la información y la educación que se recibe en torno a ella, instaurando la vergüenza”, expone Carolina Ramírez, educadora menstrual.
Jugar y menstruar en el fútbol femenino
Anémona comenzó su sueño de ser futbolista a los 10 años. Actualmente, juega en un equipo capitalino, viaja en bus alrededor de cinco horas para ir a entrenar o jugar a San Salvador. En cada parada de ese recorrido cambia su toalla sanitaria. Cuenta que el primer día la menstruación le causa mucho dolor además de sentir incomodidad al jugar usando toalla sanitaria. “Una vez le dije al preparador ando dolor en el abdomen porque ando con la menstruación y me preguntó que tomaba para eso y yo le expliqué que el primer día no se me quita con nada y me dijo: ´con un masaje se te va a quitar´, y así jugué”.
La mayoría de las jugadoras señala que las condiciones para gestionar la menstruación durante entrenos y partidos son insuficientes. En la encuesta, casi la mitad (45,5 %) afirma que lo que más falta son baños limpios y cercanos; un 25 % menciona la ausencia de agua y espacios adecuados para la higiene; y otro 25 % destaca la necesidad de ropa apropiada, especialmente prendas oscuras que les permiten jugar sin miedo a mancharse. A ello se suma un acceso desigual a productos de gestión menstrual: solo dos jugadoras dicen que siempre están disponibles, mientras que la mayoría los encuentra solo a veces o casi nunca. Como explican en las entrevistas, toallas, tampones o protectores no forman parte del botiquín del equipo y deben comprarlos ellas mismas.
La menstruación, además de ser un tabú, se convierte así en un gasto personal que recae exclusivamente sobre las futbolistas, incluso en los niveles más competitivos.
La gestión de la regla en el fútbol femenino salvadoreño está atravesada por una normalización del dolor que se vuelve casi una exigencia deportiva. Según la encuesta, el 54,5 % de las jugadoras ha entrenado o jugado alguna vez con dolor menstrual fuerte y un 27,3 % lo ha hecho muchas veces, lo que significa que tres de cada cuatro futbolistas compiten con malestar intenso como si fuera parte natural del juego. A esto se suman señales de alarma más profundas: cuatro jugadoras reportaron irregularidades o amenorrea vinculadas al entrenamiento o al estrés, dos dijeron haber sentido presión para dejar de menstruar y una incluso mencionó el uso de anticonceptivos para evitarla. La menstruación no solo se gestiona en condiciones precarias, sino que además se medicaliza, se oculta o se fuerza, en un entorno donde el rendimiento se impone sobre la salud y donde el dolor se asume como un costo inevitable para poder jugar.
El Institut Aquer plantea tipos de entrenamientos para adaptarlos a cada fase del ciclo menstrual. Las recomendaciones también surgen de la revisión de 78 estudios y un metaanálisis donde se sugiere entrenamientos diferenciados para abordar durante el ciclo ovulatorio, tomando en cuenta las necesidades de cambios hormonales y físicos de las deportistas.

Muchas futbolistas cumplen con entrenamientos y partidos aún con dolor menstrual. “Acá nadie se ha especializado en este tema. Entonces, nadie sabe marcar diferencia a la hora de entrenar cuando uno está menstruando, a la hora de hacer ejercicio estando o no estando es la misma carga de trabajo y te toca entrenar, jugar y hacer lo que tengas que hacer por igual”, expresa Azulea.
Para la Asociación creada por y para las futbolistas (FUTPRO) de España, medidas como adaptar los entrenamientos a los diferentes momentos del ciclo menstrual, tener en cuenta las molestias o dolores de las jugadoras y abordarlos de manera integral; proporcionar productos adecuados para la higiene menstrual, más respetuosos con su cuerpo, o explorar incluso la posibilidad de prendas técnicas como los pantalones menstruales podrían mejorar las condiciones de las jugadoras y eliminar muchos malestares.
Manchar la calzoneta de sangre es una situación difícil para una jugadora cuando no se tiene un cambio de ropa. “Hay compañeras que se manchan en los partidos. Entonces tienen que esperar a que termine el tiempo, ir a lavar la calzoneta y regresar a jugar”, relata Gardenia. Aunque las jugadoras prefieren jugar con colores oscuros, hay equipos que solo tienen o usan colores claros. “Nosotras tenemos dos uniformes, cuando nos preguntan cuál queremos usar decimos que el de color oscuro, pero siempre terminamos usando el de color claro”, dice Gardenia
Las jugadoras comentan que en los botiquines generalmente andan pastillas para el dolor menstrual, pero otros productos como toallas sanitarias, tampones, protectores ellas los compran porque no se los proporcionan.
Las futbolistas se enfrentan a la falta de una infraestructura adecuada para gestionar su menstruación. “Dependiendo de la cancha donde vayas, puedes tener suerte de que puedas hacer ese tipo de cosa en los baños, nunca vas a estar segura de que encuentres algún baño para solucionar ese problema, así que es como es bien es mejor ir preparada. En nuestro caso, como aún no logramos obtener una cancha, andamos buscando, andamos en parques”, dice Azulea. “Si no hay un baño cerca, más cuando las canchas son improvisadas, es buscar la casita más cercana que está de la cancha y habilitarlo”, comenta Anémona. “Hay estadios donde saben que hay partido de fútbol femenino y no los habilitan”, expresa Gardenia, por lo que tienen que esperar pasar por una gasolinera.
Los resultados de la encuesta evidencian una realidad que suele permanecer silenciada en el deporte salvadoreño: la menstruación continúa siendo un tema invisibilizado, incluso en espacios donde el bienestar físico es central. Que más de la mitad de las jugadoras haya entrenado con dolor menstrual fuerte muestra una normalización del malestar que no debería asumirse como parte inevitable del rendimiento deportivo. La falta de condiciones adecuadas —desde infraestructura básica hasta acceso a productos de gestión menstrual— revela un abandono estructural que afecta directamente la dignidad y el desempeño de las atletas.
Fútbol: menstruación y mitos
Para las jugadoras estar en el campo requiere mucha concentración y rendir al máximo, preparación física y mental, pero también se preparan para los días de menstruación en sus mochilas llevan toallas, ropa extra y pastillas para el dolor.
Azulea y Gardenia han sido seleccionadas nacionales, con orgullo han vestido la azul y blanco para representar al país, y han formado parte de los equipos de la Primera División Femenina. Ellas reconocen que el deporte las ayuda a sentirse mejor siempre que se practique de forma moderada en los días del ciclo menstrual.
Pero hablar de fútbol, goles, estrategias de juego es más fácil que hablar de menstruación cuando este tema sigue siendo un tema tabú en los equipos femeninos. Las futbolistas afirman que no existen entrenamientos diferenciados, no hay un control del ciclo menstrual por lo que entrenan o juegan igual en cualquier fase del ciclo menstrual.
“Acá nadie se ha especializado en este tema. Nadie sabe que sí se puede marcar diferencia a la hora de entrenar cuando una está menstruando, que podría marcar una buena diferencia a la hora de hacer ejercicio. Entonces, estando así o no estando es la misma carga de trabajo y te toca entrenar, jugar y hacer lo que tengas que hacer por igual”, afirma Azulea.
La menstruación no se ve como un proceso biológico normal y tampoco se toma en cuenta el ciclo menstrual de las jugadoras. La falta de información, hace que algunas futbolistas usen métodos anticonceptivos como implantes o pastillas, e incluso otras prácticas como beber jugo de limón o sandía para evitarla, y con ello poder entrenar o jugar. Estas medidas son autogestionadas y se desconoce sus efectos sobre la salud de las jugadoras.
“Tener regla es un signo de salud. Quiere decir que tu eje ovárico está funcionando y debe ser así porque es nuestra fisiología… si eso funciona es que todo va bien y, por tanto, hay que normalizar para poder explicarle a la gente que está con ellas que si un día hay una jugadora que no se encuentra bien porque tiene un dolor importante, no es excusa”. Eva Ferrer, médico del FC Barcelona Femenino (2018-2022) y especialista en salud deportiva femenina.
Azulea, Gardenia y Anémona consideran necesario hablar sobre la menstruación de las futbolistas. “Siento que es importante que se hable entre el grupo y el cuerpo técnico”, comenta una de ellas.
La menstruación sigue siendo un tema que se aborda desde lo privado, parece que todavía está lejos de llegar a espacios deportivos como el fútbol. Para las futbolistas no es la excepción. En el fútbol, la menstruación está rodeada de una serie de mitos como el bajo rendimiento, la normalización del dolor, la vergüenza de mancharse, cada quien tiene que resolver como pueda, entre otros.
Para Román “estar informada sobre la menstruación nos posiciona desde una perspectiva de derechos en términos de exigir estructuras, ciclos de planificación, formación, acceso a instalaciones dignas para competir y para entrenar en condiciones de equidad y de igualdad y que no sea todo adaptado eh a los cuerpos masculinos”.
La experiencia de El Salvador no es única y sigue siendo un reto para las futbolistas la gestión menstrual con dignidad y apoyo del equipo. El estudio realizado por el FUTPRO; “La menstruación en el fútbol femenino”, reveló datos sobre las experiencias de jugadoras españolas respecto al tema de la menstruación. El informe muestra que más del 75% de las jugadoras reconoce que les falta apoyo por parte de su club en este aspecto; casi el 95% de las futbolistas ha experimentado temor a manchar el pantalón durante un partido; casi el 70% de las futbolistas admiten que su club jamás les ha proporcionado información ni recursos para comprender cómo su menstruación puede afectar su rendimiento deportivo; y casi el 80% de las futbolistas opinan que las personas que conforman el staff de sus equipos no cuentan con el conocimiento necesario sobre la menstruación y el impacto que tiene sobre el rendimiento físico.
Cuidado dentro de las canchas
Ante la falta de recursos para atender un proceso natural como la menstruación la falta de infraestructura adecuada son las mismas futbolistas quienes comparten saberes, productos para gestionar la menstruación “Siempre ando pastillas o toallas. Mis compañeras también me comparten”, “Yo les digo que si alguien no anda yo ando”, expresan las jugadoras.
También se dan recomendaciones sobre el uso de ropa interior para sentir más comodidad. “Yo les preguntaba cómo hacían para jugar así. Me decían que me pusiera dos licras”, comenta Anémona. Otras usan ropa oscura, tops flojos por si les duelen los pechos y llevan otro cambio de ropa.Otras se apoyan en sus compañeras cuando son médicas o enfermeras. “Nosotras en el equipo tenemos compañeras doctoras y con ellas nos apoyamos”, comenta una de las futbolistas.

“El acceso al saber sea la principal herramienta de cuidado. Hacer visible los cuerpos menstruantes, hacer visible la menstruación es también una forma de construir nuestros propios saberes, construir nuestro propio fútbol, nuestro propio lugar y derribar todos esos prejuicios y esos mitos que se han construido alrededor de nuestros cuerpos”.
las jugadoras piden productos básicos como toallas, tampones, medicamentos y baños apropiados; solicitan evitar cargas excesivas durante los días más difíciles del ciclo; reclaman que se hable del tema sin vergüenza y que el cuerpo técnico cuente con conocimientos y herramientas para acompañarlas; exigen más comprensión y conciencia dentro de los equipos.
*Los nombres de las jugadoras se cambiaron para proteger su identidad.
