Liderazgo juvenil: cinco jóvenes que fundan medios y redes en Centroamérica

Por: Andrea Paz


Ninguna de las cinco ha cumplido treinta años. Entre ellas dirigen un medio digital en Honduras, una revista indígena escrita desde el exilio nicaragüense, talleres para mujeres tejedoras en Guatemala, una práctica clínica feminista en El Salvador y una audiencia de más de 700 mil seguidores en Costa Rica. En 2026, mientras las posturas fundamentalistas avanzan y los espacios cívicos se estrechan en la región, estas jóvenes no esperan a que el contexto mejore: construyen sus propios espacios.

Brenda Arguedas, Brisa Bucardo, Paula Monge, Florencia Chávez y Valeria Deras trabajan en países distintos y desde disciplinas que rara vez dialogan entre sí. Las une un propósito compartido: la capacidad de crear comunidad, cuestionar el poder y sostenerse mutuamente. Conocé sus trincheras.


La voz que cuestiona al sistema: Brenda Arguedas y la trinchera informativa (Honduras)

Hacer periodismo independiente en Honduras es, en sí mismo, un acto de resistencia. En un ecosistema mediático saturado por narrativas tradicionales que a menudo invisibilizan las problemáticas estructurales, surge Zebra News, el proyecto fundado y dirigido por la periodista Brenda Arguedas de 27 años.

Para Brenda, el medio  nació de una necesidad urgente. “Zebra News nace a raíz de una necesidad profunda de informar temas que no son abordados por los medios tradicionales en el país”, explica. Pero el impacto de su propuesta ha superado las expectativas iniciales: sus contenidos no solo han generado una comunidad activa que cuestiona lo establecido, sino que han logrado permear la esfera de la toma de decisiones, obteniendo respuestas incluso de diputados. Para ella, Zebra News es una herramienta de concienciación que invita a la sociedad a mirar más allá de lo que el sistema pretende imponer.

Sin embargo, sostener una voz independiente en un entorno hostil conlleva un desgaste emocional significativo. Cuando le preguntamos cómo logra mantenerse firme ante la adversidad, la respuesta de Brenda revela una visión del periodismo que trasciende la técnica: “Para mí, el periodismo es mi propósito de vida. Zebra News no solo es un medio de noticias independiente, es donde deposito mi esperanza y amor por ver un cambio. Esa es mi ancla para mantenerme firme ante los retos que implica hacer periodismo independiente; ver esto como un instrumento al servicio de los demás”.

Una voz desde el territorio y el exilio: Brisa Bucardo (Nicaragua)

Si el periodismo independiente enfrenta muros de hostilidad, documentar las realidades de los pueblos indígenas desde el exilio y la persecución política añade una capa de resistencia. Desde Nicaragua, la periodista y defensora miskitu Brisa Bucardo de 25 años, ha convertido su labor en un puente de memoria y dignidad, visibilizando aquello que los poderes de turno y las narrativas hegemónicas prefieren callar.

Fundadora de la Revista Indígena Centroamericana Prâhaku, Brisa parte de la convicción de que los territorios no solo resisten a través de la denuncia, sino también mediante el reconocimiento mutuo de sus luchas. Al reflexionar sobre cómo se tejen estas redes y cómo se visibiliza el trabajo comunitario desde la fotografía de su entorno y a lla defensa ancestral, ella destaca un puente invisible pero certero entre los pueblos: “Aunque no seamos del mismo pueblo, hay cosas similares que nos pasan por nuestros cuerpos y realidades y hay una empatía que me sorprende,hablamos lenguas distintas, pero hay dolores y respetos que compartimos y que entendemos de lo que estamos hablando. Hablamos el mismo lenguaje, y creo que al final también eso buscamos: ir construyendo más espacio en el que nos podamos reconocer, encontrar, involucrarnos”.

La labor de Brisa y de espacios como Prâhaku demuestra que la articulación entre pueblos indígenas centroamericanos, es un acto de supervivencia política. Su trabajo nos recuerda que la defensa de los derechos humanos en Centroamérica no puede entenderse sin la voz, la memoria y la autonomía de las mujeres indígenas, las juventudes y la articulación para poder informar desde su propia cosmovisión y realidades que viven día con día. 

Paula Monge Espinosa y la influencia como herramienta de incidencia (Costa Rica)

La activista costarricense Paula Monge de 26 años, ha emergido para disputar el sentido común;  ha entendido que, en el siglo XXI, la “influencia” no es un fin en sí mismo, sino una poderosa herramienta de pedagogía social y defensa de los derechos humanos.

Desde Costa Rica, ha logrado capitalizar su presencia en instagram y Tiiktok  que supera los 700K de followers, para elevar conversaciones que, hasta hace poco, estaban relegadas a espacios académicos o activistas cerrados. Su enfoque trasciende el activismo de redes; ella utiliza su plataforma para diseccionar las tácticas de la ultraderecha y visibilizar cómo los derechos fundamentales especialmente los de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ están bajo un asedio constante. Para una generación que habita el mundo virtual, su trabajo representa la voz de muchos que no pueden ser escuchados.

La labor de Paula nos trae a la memoria que la batalla por los derechos humanos, especialmente el de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ también se gana en la pantalla, porque nunca esos derechos se pueden dar por sentado. Al traducir agendas complejas a lenguajes cercanos y accesibles, ella informa y construye comunidad.

Desde el tejido y el territorio: Florencia Micaela Chávez Petzey y la defensa comunitaria (Guatemala)

La resistencia de las juventudes en Centroamérica también se teje, literalmente, desde las raíces y la autonomía de los pueblos originarios. Desde Santiago Atitlán, Sololá, hasta Tecpán Guatemala, Florencia Micaela Chávez Petzey de 24 años, ha demostrado que el liderazgo juvenil no solo se ejerce en las grandes ciudades, sino desde los territorios indigenas.

See Also

Maestra de Educación Infantil Bilingüe Intercultural y portadora con orgullo de su identidad tzutujil, Florencia ha articulado su voz en diversos espacios de representación obteniendo nombramientos como Princesa Indígena Nacional AJKEM en el 2025 y Señorita de Cultura y Deportes. Sin embargo, su activismo va mucho más allá de los títulos: su labor se materializa en la gestión concreta para las mujeres de las comunidades. Ha impulsado talleres de liderazgo y empoderamiento para grupos de mujeres tejedoras en la aldea Paraxquín, ha gestionado herramientas de tejido y ha abierto espacios como ferias de emprendimiento para fortalecer los lazos económicos y comunitarios en Chimaltenango, siendo representante de su pais y comunidad.  

Su formación política y en derechos humanos por su paso en colectivos como Representativas Culturales del Mayab, la Liga Maya de Guatemala, CONJUVE y CÁRITAS, además de su participación en el 1er Encuentro de Mujeres Empresarias en Chiapas, México, le ha permitido entender que la defensa del territorio y la democracia están profundamente ligadas a la preservación de la memoria y la cultura. Desde la Casa de la Cultura Bellas Creaciones en Tecpán, Florencia teje una red de resistencia donde las sabidurías ancestrales se convierten en herramientas políticas frente al despojo y la exclusión que amenazan a la región.

Demostrando así que su liderazgo juvenil y la colectividad la ayudaron a abrirse paso en sus proyectos de activismo desde su propia cosmovisión para ayudar a más jóvenes en su región.

Sanar para resistir: Valeria Deras y la salud mental como trinchera política (El Salvador)

La psicóloga Valeria Deras de 26 años, ha enfocado su ejercicio profesional en educar a sus seguidores por medio de post y videos informativos que abordan temas de autoestima, no monogamia, corporalidades, entre otros temas.

Para ella, el consultorio y el espacio terapéutico no están aislados de la realidad social; por el contrario, son trincheras donde se cuestionan las imposiciones del sistema y se acompaña a los cuerpos cansados a transitar la existencia con dignidad. Su trabajo en plataformas digitales y en la práctica clínica aborda temáticas urgentes como la superación de la violencia, los vínculos afectivos sanos, la migración y la habitabilidad de los espacios públicos, recordando que el malestar individual es, con frecuencia, la respuesta a un entorno político adverso y hostil.

Frente a discursos de ultraderecha que buscan disciplinar los cuerpos y las emociones, la labor de Valeria demuestra que la salud mental feminista es indispensable para no ceder ante el miedo o el desgaste. Al desmontar lógicas punitivas y ofrecer un espacio de escucha y construcción de encuadres según las necesidades de cada persona, ella teje una red de contención invisible pero vital, recordándonos que cuidar de nosotras mismas y de nuestras comunidades es también una forma de resistir.

La capacidad de agencia de estas cinco mujeres demuestran que con cada una de sus visiones, herramientas y espacios tratan de educar, informar y concientizar a sus pares en diversos temas que aportan al bien común y la justicia social.

© 2025 Miradas Moradas. Todos los derechos reservados.

Scroll To Top