Por Sandy Giyola Flores
En Centroamérica, el uso de la inteligencia artificial (IA) no es una tecnología lejana ni exclusiva. Cada vez más jóvenes recurren a herramientas como ChatGPT y Gemini para estudiar, trabajar, resolver dudas y, en algunos casos, buscar apoyo emocional. En medio de brechas educativas, falta de recursos y sistemas de apoyo insuficientes, la IA comienza a ocupar espacios que las instituciones públicas y las universidades no han logrado llenar.
Una encuesta digital realizada para este artículo a 20 jóvenes centroamericanos de entre 23 y 27 años de El Salvador, junto con Guatemala, Nicaragua y Costa Rica, reveló que el 40% de los encuestados utiliza herramientas de inteligencia artificial varias veces al día, mientras que un 20% las usa varias veces por semana.
El uso cotidiano de IA en los jóvenes centroamericanos no es solo un tema tecnológico, detrás de cada búsqueda, existen necesidades relacionadas con educación y acceso a información. Para muchas personas, estas herramientas se han convertido en una alternativa rápida y accesible frente a contextos donde el acompañamiento académico, los recursos económicos y la orientación profesional continúan siendo limitados.
Erick Velázquez, estudiante guatemalteco, de 26 años de la carrera de comunicación y trabajador en el área, considera que actualmente sería difícil dejar de utilizar estas plataformas, ya que forman parte de sus dinámicas laborales y académicas. “Para mí dejar la IA es como dejar el internet”, expresa, al explicar que estas herramientas le permiten trabajar con mayor rapidez. Su percepción refleja cómo muchas personas jóvenes comienzan a ver la inteligencia artificial no solo como una innovación, sino como un recurso necesario en su vida cotidiana.
Dos formas de habitar la IA
Para Yari Chán, una joven guatemalteca de 26 años, trabajadora del área administrativa y de oficina, la inteligencia artificial no reemplaza las capacidades humanas, pero sí representa una herramienta de apoyo importante dentro de su rutina laboral. Su postura refleja una mirada crítica sobre el crecimiento de estas herramientas, entendiendo la IA como un complemento y no como una solución absoluta para las necesidades cotidianas.
“Yo puedo ser productiva sin utilizar Inteligencia artificial, pero es un apoyo bastante importante al momento de poder detectar errores que a simple vista por la misma carga de trabajo o por el cansancio visual o mental a veces no detectamos”
Mientras que para Erick Velázquez la IA se ha vuelto indispensable en su rutina, no solo optimiza su tiempo, sino que le ayuda a organizar ideas, planificar metas y resolver problemas grandes, se vuelve interesante también la forma de cómo la usa en el ámbito interpersonal:
“Cuando estoy en una posición diplomática y necesito mantener buena convivencia, pero no estoy de acuerdo con algunos puntos incómodos, utilizo la IA para resolver estos conflictos de manera profesional.”
Las principales razones por las que las juventudes entrevistadas de nuestra encuesta utilizan herramientas de inteligencia artificial están relacionadas con estudios y búsqueda de información, ambas con un 65%, seguidas por el trabajo con un 40%. Además, el 60% afirmó utilizar IA para obtener información rápida y un 65% para generar ideas o desarrollar creatividad.
Podemos decir que estos datos muestran como personas jóvenes están recurriendo a la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo educativo y aprendizaje informal, especialmente en contextos donde persisten dificultades de acceso a acompañamiento académico y recursos de formación. La rapidez y facilidad de acceso que ofrecen estas plataformas responden a la necesidad cotidiana de resolver tareas y encontrar respuestas de manera inmediata.
A esto le sumamos que, el 55% de las personas encuestadas considera que muchas juventudes recurren a estas herramientas debido a la falta de apoyo educativo y a las limitaciones económicas para acceder a tutorías, cursos o acompañamiento profesional. Además, un 50% señaló que el uso de IA se relaciona con que muchas plataformas son gratuitas y fáciles de utilizar. Estos datos reflejan cómo la inteligencia artificial se está convirtiendo en una alternativa accesible frente a desigualdades educativas y económicas que existe en la región, esto habla de un sistema que ha abandonado a sus jóvenes.
La IA como apoyo emocional
Los resultados también reflejan que estas herramientas se han convertido en un primer auxilio emocional. El 25% de los participantes confirman que usan estas plataformas para apoyo emocional. Un dato a tomar en cuenta es que, el 50% las utilizan para resolver dudas que “no pueden consultar con otras personas”. Esto nos hace cuestionarnos sobre la falta de espacios seguros, confiables y accesibles para hablar y la ausencia de una red de apoyo emocional.
Aunque muchas personas utilizan herramientas de inteligencia artificial de forma constante, no todas las perciben como indispensables en su vida diaria. Un 35% de las personas encuestadas afirmó considerar la IA “poco importante”, lo que evidencia que, a pesar de su uso frecuente, todavía existe cierta distancia frente a estas tecnologías.
Si bien muchas personas jóvenes recurren constantemente a estas plataformas para estudiar, trabajar o resolver dudas, se continúa percibiendo como una herramienta complementaria que facilita procesos, pero que no reemplaza las capacidades humanas, ni resulta totalmente necesario. Sin embargo, también deja una pregunta abierta: ¿La inteligencia artificial será solo una herramienta de apoyo o las juventudes terminarán dependiendo de ella en su vida cotidiana casi en el futuro?
Para Yari Chán, el crecimiento de la inteligencia artificial también representa una oportunidad para las juventudes centroamericanas, especialmente en áreas relacionadas con empleo, tecnología en áreas digitales “Siempre habrá un nicho en el que se puedan generar oportunidades de empleo”, afirma.
Aunque la inteligencia artificial sigue siendo una tecnología relativamente reciente y, en muchos casos, inaccesible para personas con conectividad limitada o con escaso acceso a dispositivos, su expansión avanza con rapidez. Este crecimiento acelerado deja más preguntas que respuestas sobre el impacto que tendrá en las juventudes. Una de las más urgentes es: ¿qué implicaciones enfrentan los y las jóvenes que no utilizan estas herramientas o que solo acceden a ellas de manera restringida?
La brecha digital podría profundizar desigualdades ya existentes, especialmente si el uso de IA comienza a influir de forma decisiva en las maneras de aprender, producir conocimiento y acceder a oportunidades educativas, laborales y de participación dentro de la región.
No se trata de rechazar la IA, sino de aprender a utilizarla de manera consciente y responsable, entendiendo que estas herramientas continuarán evolucionando y formando parte de la vida cotidiana. El desafío para las juventudes no será solamente adaptarse a las nuevas tecnologías, sino evitar que la comodidad y rapidez que ofrecen sustituyen el pensamiento crítico, la creatividad y las conexiones humanas. Porque, aunque la inteligencia artificial puede facilitar procesos y abrir oportunidades y llenar vacíos, sigue siendo el acompañamiento humano el que ocupa el lugar más importante dentro de nuestra realidad.
