Útiles, uniformes y salarios mínimos: así impacta el regreso a clases en las familias centroamericanas
Sandy Giyola Flores
Cada año, el regreso a clases viene acompañado de una larga lista de gastos que, para algunos, puede significar una barrera real para ejercer su derecho a la educación, en buena parte de la región, estudiar tiene un precio y uno que no siempre se puede pagar, entre útiles, uniformes, transporte el concepto de “educación gratuita” se ve opacado, por los ingresos de cada familia.
Nicaragua: más que mochilas y cuadernos
En Nicaragua, equipar a un niño o niña puede costar entre C$6,000 y C$7,000, lo que equivale aproximadamente a USD 164–192, dependiendo de la calidad de los artículos, incluso sin incluir mochila. Solo una mochila puede costar entre C$2,000 y C$3,000 (USD 55–82). Aunque en las escuelas públicas no se cobra matrícula ni inscripción, persisten gastos indirectos, como la posible reproducción de folletos que han sustituido a los libros. Existe un bono escolar de alrededor de C$2,000 (USD 55), pero este solo se entrega a algunos grados específicos, lo que limita su alcance.
El salario mínimo en Nicaragua ronda los C$8,500 mensuales aprox. USD 233, mientras que los ingresos promedio se sitúan entre C$8,500 y C$12,000 (USD 233–329). Esto significa que el gasto inicial del regreso a clases puede representar entre el 70% y más del 80% del salario mínimo mensual. A esto se suma el incremento sostenido de precios: un cuaderno que antes costaba C$60 hoy puede alcanzar los C$110 (USD 3).
Estos números, aunque no son exhaustivos ni capturan toda la diversidad de realidades en el país, permiten ver una tendencia, los gastos asociados con el regreso a clases, representan una carga real que pesa sobre los bolsillos y sobre el ejercicio del derecho a estudiar.
Guatemala: cuando empezar el año escolar consume el salario
Una de las dificultades más notables en materia de educación y costos de vida, es la manera en que estos se distribuyen entre quienes tienen acceso a recursos y quienes no. Una familia urbana con ingresos relativamente estables puede planear y pagar útiles, uniformes, transporte y alimentación, pero para quienes viven en zonas rurales, en condiciones de pobreza o con trabajos informales, esas mismas compras pueden requerir renuncias o decisiones dolorosas, como priorizar qué hijo/a estudia o qué materiales se compran este año y cuáles se dejan para después.
En Guatemala, el gasto inicial consume más de una cuarta parte del salario mínimo. Solo en útiles básicos, como cuadernos, lápices, mochila, uniforme y zapatos, el gasto inicial ronda aproximadamente Q726.10, lo que equivale a USD 93.08 este monto representa más del 26% del salario mínimo mensual, que actualmente es de Q4,066.90 (USD 352). Si en un hogar hay dos estudiantes, el gasto se duplica hasta aproximadamente Q1,452.20 (USD 186.15), y con tres estudiantes supera fácilmente los Q2,100 (USD 270). Todo este desembolso ocurre antes siquiera de iniciar el ciclo escolar.
Aunque la educación pública es oficialmente gratuita en Guatemala, las familias deben asumir gastos adicionales vinculados a materiales, uniformes, transporte y en algunos casos, aportes voluntarios. Para aliviar parcialmente estos costos, el Estado implementa programas de apoyo escolar. Actualmente, los montos asignados son de Q100 (USD 13.04), para estudiantes de preprimaria y primaria, y Q200 (USD 26.08), para nivel medio. Si bien estos recursos son valiosos, cubren solo una fracción del gasto real que enfrentan las familias al inicio del año escolar.
El Salvador: entre apoyos estatales y debates pendientes
En El Salvador, los contextos financieros que impactan a las familias son diferentes, a los matices de otros países de la región. Según el Portal de precios de la Defensoría del Consumidor, una canasta representativa de útiles escolares está alrededor de $110 – $114 dólares. Este tipo de monitoreo oficial busca orientar a las personas y fomentar compras informadas, ya que los precios pueden variar según la tienda y la marca del producto.
El impacto de los costos educativos debe leerse también a la luz de los ingresos familiares. Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM 2024), el ingreso promedio mensual por hogar fue de $700.90, lo que representa un aumento del 11.4 % respecto al año anterior. Sin embargo, este promedio oculta brechas importantes por territorio y por tipo de jefatura. Los hogares con jefatura femenina, más frecuentes en zonas urbanas, registran ingresos entre 10 % y 20 % menores que los hogares con jefatura masculina, lo que reduce su capacidad para asumir gastos como útiles, uniformes o transporte escolar.
El gobierno, ha intensificado sus esfuerzos este año con la entrega de paquetes escolares completos sin costo para familias, que incluyen uniformes, zapatos, útiles, libros e incluso dispositivos tecnológicos como tabletas o laptops. Esta entrega a estudiantes del sistema público ha sido presentada por el gobierno como un avance clave para reducir la brecha digital y modernizar la educación. Sin embargo, esta política también ha generado debate público, ya que su implementación no cubre a todos los niveles educativos al mismo tiempo, lo que deja a muchas familias sin acceso inmediato a estos dispositivos. Diversos sectores señalan que, mientras se destacan estos dispositivos, persisten problemas estructurales como la infraestructura escolar y la formación docente, lo que ha llevado a que algunos perciban esta estrategia más como una acción simbólica de alto impacto visual que como una solución integral a los desafíos educativos del país.
Costa Rica: alta inversión educativa, altos costos para las familias
Costa Rica se encuentra entre los países con mayor inversión educativa en Centroamérica, y ha mantenido históricamente un enfoque fuerte en educación como motor de desarrollo y movilidad social, pero hablemos de costos, el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) reportó que el costo promedio de un paquete de útiles ronda los ₡69.000 para primaria y ₡83.000 para secundaria, lo que equivale a entre $139 y $167 USD según el tipo de cambio.
Aunque la matrícula en escuelas públicas es gratuita por mandato constitucional, las familias suelen cubrir transporte, uniformes y alimentación. Para estudiantes en situación de pobreza, el Instituto Mixto de Ayuda Social ofrece programas como Crecemos y Avancemos, además de bonos para útiles, transporte y comedor escolar.
El contexto se vuelve más complejo si se compara con los ingresos del país, a partir de enero de 2026, el salario mínimo para un trabajador no calificado se sitúa en ₡367.108 mensuales unos $740 USD, mientras que la mediana salarial alcanza los ₡540.000. No obstante, el ingreso real es menor, el promedio mensual ronda los ₡411.511 y la mediana salarial se sitúa en ₡540.000, lo que evidencia diferencias entre el salario legal y lo que efectivamente recibe la mayoría de los trabajadores, lo que evidencia que gran parte de las familias deben destinar un porcentaje considerable de su ingreso para poder cubrir el regreso a clases.
Pese a que existen apoyos municipales y de organizaciones que ofrecen becas, materiales o subsidios de transporte, la carga económica no desaparece, para muchas familias, la sensación es que estudiar cuesta cada vez más; como resume un testimonio local, “en Costa Rica todo es caro siempre”. El país invierte de forma decidida en educación pública, pero el desafío sigue siendo reducir el gasto directo que deben asumir los hogares sin sacrificar calidad.
| País | Salario mínimo mensual (USD aprox.) | Costo estimado entrada a clases por estudiante (USD) | % del salario mínimo | Tipo de apoyo |
| Nicaragua | 233 | 164 – 192 (sin mochila) | 70% – 82% | Bono escolar de aprox. USD 55, entregado solo a algunos grados |
| Guatemala | 352 | 93 (útiles básicos) | 26% | Bono de USD 13 (preprimaria y primaria) y USD 26 (nivel medio) |
| El Salvador | ~365* | 70 – 142 | 30% – 31% | Paquetes escolares completos (uniforme, útiles, libros, zapatos y dispositivos en algunos niveles) |
| Costa Rica | 740 | 139 – 167 | 19% – 23% | Programas Avancemos / Crecemos, bonos para útiles, transporte y comedor |
Hacia soluciones más justas
Detrás de cada estadística, hay una madre que decide qué materiales comprar porque el presupuesto no alcanza, está el adolescente que comparte útiles con su hermana porque su familia no puede reponerlos, o la adolescente que asume labores domésticas o trabajo informal porque el costo de estudiar es demasiado alto.
Si de verdad queremos que la educación sea un derecho efectivo y no un privilegio, no basta con declarar que es gratuita. Hace falta:
- Políticas de provisión estatal de materiales escolares, útiles escolares y uniformes gratuitos, transporte, alimentación por parte del Estado, para reducir la carga económica y asegurar que nadie quede fuera por no tener lo mínimo para estudiar.
- Programas de becas y apoyo directo a familias vulnerables, especialmente en zonas rurales o con niveles altos de pobreza.
Estudiar no debería costar el futuro de una generación, sin embargo, las realidades del regreso a clases en Centroamérica muestran que el derecho a la educación está en tensión con las capacidades económicas de millones de familias.
El acceso a la educación está condicionado, muchas veces, no solo por la disponibilidad de escuelas o maestros, sino por la capacidad de las familias de costear lo mínimo indispensable que exige el sistema. Eso contradice el principio de “educación gratuita” que muchos países centroamericanos tienen en sus constituciones o leyes.
Hablar de costos no es una queja superficial, es una forma de evidenciar brechas, exigir soluciones y reclamar políticas educativas más justas, accesibles y alineadas con los derechos humanos.
Porque, al final, volver a clases debería ser una expansión de oportunidades, no una carga económica que limite los sueños y el potencial de las niñas, niños y adolescentes centroamericanos.
